Me interesó la propuesta de Kimono, pero sabía que ella no estaría dando aquella oferta a cambio de nada, así que pregunté:
-Entendido, pero ¿qué tengo que dar a cambio?
-Nada.-dijo Kimono con una voz muy firme.
-¿Nada?-pregunté.
-Nada.-repitió.
-Un momento..., ¿Por qué unas chicas como ustedes quisieran ayudar a una inútil como yo?
-Dandelion, porque yo viví lo mismo que tú. Era una chica Emo que siempre andaba deprimida, cortándome las venas, pero como sabes, eso no alivia nada. Lo que necesitas es cambiar tu vida... y nosotras te vamos a ayudar. Así que, ¿Deseas la oferta?-dijo extendiéndome la mano.
Lo pensé por unos segundos, pero al fin dije mi respuesta final.
-Acepto.
Miércoles
Había llegado a la escuela en bicicleta y estaba esperando a Kimono y a Minty en la entrada de la escuela. Ayer me habían brindado sus números de teléfonos para mantenernos en contacto. Kimono y Minty llegaron a la escuela y me llevaron al baño de las chicas. Suponía que lo que íbamos a hacer era algo... privado.
-¿Qué vamos a hacer aquí?-pregunté.
-Ya verás...-dijo Kimono entusiasmada.
Sacó de su mochila una pequeña botella... y un cuchillo. De solo ver el cuchillo, me sentí mareada, pues me traía malos momentos. Kimono se percató de mi reacción.
-Tranquila, Dandelion. No pretendemos que te cortes las venas. Solo necesitamos un poco de tu sangre.
-¿De mi sangre? ¿Para qué?
-Después te explicamos.
-¿Me lo pueden explicar ahora?
Kimono se quedó callada y miró a Minty, pero luego volvió su mirada hacia mí.
-Una muestra de tu sangre le demostrará al destino que estás comprometida el 100 % de cambiar tu vida. No es nada más que una demostración de tu dedicación y compromiso hacia esto. ¿Entendido?
-Entendido, ahora entiendo. Vamos..., háganlo rápido.-dije mientras me cubría los ojos con mi mano izquierda para no ver la introducción del cuchillo. Sentí cómo la mano derecha de Kimono agarraba mi mano y, con la izquierda, rosaba el cuchillo en la palma de mi mano derecha. Al sentir el ardor, chillé un poco, pero no hize un escándalo.
-Ya.
-¿Ya?-dije mientras sacaba sigilosamente la mano de mi rostro.
-Sí, ya.-dijo mientras observaba con detenimiento la pequeña botella en donde guardó mi sangre.
Abrió la pequeña botella y acercándosela a los labios, bebió un poco de ella. Me quedé paralizada y callada, mirando cómo luego se lo ofrecía a Minty y ella bebía también un poco de mi sangre.
-¡¿Qué demonios hacen?!-dije cuando al fin me atreví a hablar.
-Es parte del pacto. Recuerda: Compromiso entre nosotras.-dijo Kimono y cogió el cuchillo de nuevo y, esta vez, se cortó a ella misma y le ofreció su sangre a Minty, y luego a mí.
-Toma.
-¿Qué?-dije asustada.
-Dije que tomes, Dandelion. Es parte del pacto. Un pacto entre nosotras.
-N-no-no pu-p-puedo...-dije tartamudeando y echándome hacia la pared.
-¿Deseas esto o NO?-dijo enojada.
-E-e-est-tá bien...-dije aún tartamudeando y agarrando la mano de Kimono delicadamente. Cerré los ojos y sentí cómo aquel extraño líquido entraba en mis labios hasta pasar por mi garganta maliciosamente. Tenía ganas de vomitar, pero realmente deseaba esto.
Esta escena del pacto de sangre fue inspirada en la historia de Erzébeth Báthory y de cómo ella les ofrecía su sangre a sus sirvientes y de cómo los obligaba a ellos a dar de su sangre para ella poder beberla.
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