lunes, 14 de junio de 2010

Aretes, Tatuajes y Oscuridad

Mi nombre es Dandelion. Vivo en Ponyville y estudio en Ponyville's High School. Vivo junto a mi madre, aunque su presencia se ausenta bastantes veces en casa. Mi padre se suicidó al saber que mamá estaba embarazada... Cobarde.
Era un lunes, lluvioso por cierto, y caminaba por los pasillos de la escuela. Me sentía inútil, pues todos los compañeros de mi salón parecían tener una magnífica vida. Tenían un padre presente, una mamá que siempre permanecía en casa para ellos, hermanos que jugaban y los entretenían y los demás parientes que siempre se reunían con ellos los domingos, día familiar. Quería quitarme ese dolor de otra manera que no fuese cortándome, como casi siempre hacía y nunca me aliviaba el dolor emocional que tenía atascado en mi inútil corazón.

Martes
Llegué tarde a clase, pues no deseaba entrar al salón de Matemáticas. El maestro de matemáticas me envió un mensaje escrito como queja de ello, pero no me preocupaba, pues mamá nunca lee mis libretas. En la hora de almuerzo, me senté sola en la mesa más apartada del comedor escolar, como siempre. Comencé a comer, pero sin apetito. Espagetti con salsa de tomate..., lo que siempre ofrecían en el comedor escolar.
De repente, Kimono, la gótica más reconocida de la escuela, se acercó a mí junto a su cómplice Minty y se sentaron junto a sus bandejas, aún llenas de aquel asqueroso Espagetti. Me quedé mirándolas curiosamente.
-Hola, Dandelion.-me dijo Kimono mientras tomaba su primer bocado.-Ella es Minty, pero... ya la conoces, ¿cierto?-dijo señalando a Minty.
-Ajá... ¿Qué quieren?-dije enojada, pues estaban ocupando mi espacio.
Kimono y Minty intercambiaron miradas y luego se rieron disimuladamente.
-Dandelion, vinimos a hacerte un favor.-dijo Kimono, pero no sabía aún a qué se refería con "un favor".
-Entendido... ¿cúal favor?
Kimono rió de nuevo, se levantó de su asiento y fue hacia donde mí. Acercó su boca a mi oído y me susurró.
-Sabemos que tu vida apesta. Lo sé, porque yo antes vivía igual, pero logré superarlo. Si aceptas que te ayudemos, te diré cómo puedes volver a ser felíz y olvidarte de tu estúpido padre, tu madre y todos aquellos que han hecho de tu vida un Infierno.

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