Querido Diario:
Tal como predije: Llamaron a casa para decirle a mis padres que había cortado clases. Mi padre me obligó a quedarme encerrada en mi habitación toda la tarde (Como si me molestase...). A las 6:30 de la tarde, mi mamá entró a mi habitación y se sentó en mi cama.
-Hija, necesito hablar contigo.
Levanté la vista con todo mi delineador negro regado por mis mejillas y dije:
-¿Qué pasa?
-Silver, tú nunca eres así... ¿Por qué sucedió esta vez? Te he observado cada día más deprimida... y ayer vi que te quedastes mucho rato en el baño.
Pues claro que me quedé encerrada... ¡Estaba buscando cómo demonios quitarme la vida!
-Silver, ¿No habrás intentado...?
-¿Matarme? Sí, lo intenté. ¿Te importa?
Cuando dije eso, mi mamá se quedó boquiabierta. Luego, se levantó de mi cama.
-Tengo que hablar con tu padre. Quédate aquí, ¿entendido?
Cerró la puerta de la habitación y me quedé de nuevo... sola. ¿Por qué fui tan estúpida en haber desconfiado en Cloud? Si sabía lo cruel que eran mis amigas... ¿Por qué les di crédito a ellas y no a Cloud?
Cansada de seguir llorando, salí de mi habitación y entré al baño del pasillo. Sigilosamente, cerré la puerta. Comencé a buscar algo afilado... algo que me sirviese para... cortarme. Cortarme las venas...
Había encontrado la rasurradora de mi padre. La cogí, temblando. Me senté en el inodoro del baño con ademán de cortarme, pero mis manos seguían temblando. "¡Vamos, Silver! Ya lo habías querido hacer una vez" decía mi consiencia. Cerré los ojos y dejé que la afilada navaja pasara por mi piel. Sentí un leve ardor por la introducción de esta..., pero luego sentí un alivio y permanecí allí hasta que me sentí mareada y perdí la conciencia...
Oh, oh... Silver murio?
ResponderEliminarTendrás que seguir leyendo, Erin Ulmer. ;)
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